Mostrando entradas con la etiqueta Me susurran al oído. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Me susurran al oído. Mostrar todas las entradas

26 de mayo de 2011

Tu acepción de genial

~ Muy poca carne para tanto lobo~ pensó Ágata en cuanto puso un pie en la discoteca. Ahora ya sabía por qué Soraya la había arrastrado hasta allí con su retahila de frases hechas del tipo "es el nuevo local de moda" o "ponen la mejor música para bailar". Estaba claro que la música no era el motivo de su desmesurado interés, era otro tipo de miel la que su amiga quería probar.
Ágata la miró sin decir una palabra. Eso bastaba para que ambas se entendiesen.
- ¡Venga Ágata, si nos lo vamos a pasar genial!
- Si tu acepción de genial es toda la noche apartando moscones, entonces sí, nos lo vamos a pasar genial.

13 de marzo de 2011

Confidencias en el sofá

Elsa se arrebujó en la manta intentando no llorar, mientras su amiga la miraba con una mezcla de cariño y paciencia.
- No puedo entender cómo no se da cuenta del daño que me hacen sus apariciones fugaces en mi vida -dijo sorbiendo la nariz.
- Supongo que él se habrá repuesto de la ruptura y quiere saber qué tal estás -respondió Graciela con delicadeza.
- ¡Mal, estoy mal! -estalló Elsa-.Y lo poquitito que consigo avanzar, lo retrocedo cada vez que tengo noticias de él. Mis heridas están aún sangrantes, ni siquiera son cicatrices...
- Lo sé, por eso te pido que dejes de pensar en él -le rogó colocándole una mano sobre la rodilla-. Eso sólo te hace daño a ti.
- Pero es tan complicado.... -Elsa tenía la mirada clavada en el infinito y comenzaba a ver borroso a causa de las lágrimas-. Es que para mí no fue un juego de dos. Sigo enamorada de él y, aunque lo intente, mi corazón no se puede apagar como si tuviese un interruptor.
Graciela suspiró, le dolía mucho ver el sufrimiento de su amiga.
- ¿Crees que podremos ser alguna vez amigos? -preguntó Elsa esperanzada.
- ¿Tú quieres serlo?
- Sí -su respuesta fue instantánea. No hubo atisbo de dudas.
- Pues entonces lo seréis. Pero no ahora, Elsa, todavía es demasiado pronto. Deja que pase el tiempo para que se puedan curar tus heridas.

2 de diciembre de 2010

Sus barreras ceden

Su mano cruza veloz el aire para ser interceptada justo antes de alcanzar su objetivo.
- ¡Déjame Bernardo! ¡Suéltame! -grita ella enfadada por no haber podido asestarle un buen bofetón a tiempo.
- Sabes que no lo voy a hacer -contesta él atrayéndola contra sí, mientras le sujeta las muñecas con sus manos poderosas y acerca sus labios a los suyos.
Adela se resiste todo cuanto puede hasta que sus barreras ceden humillantemente a la presión del cuerpo de Bernardo. Deja de forcejear, sus labios se entreabren y su lengua cobra vida propia, mientras nota el tacto de algo duro justo entre sus piernas.

30 de noviembre de 2010

Muchos amigos

- ¿No te quedas a dormir? -pregunta él mientras recorre con la mirada su silueta curvilínea.
- Sabes de sobra cuál es la respuesta -responde ella abotonándose la blusa.
- Podríamos hacer una excepción -propone.
Ella se da la vuelta y le mira de forma severa.
- Eso debiste haberlo pensado cuando me dijiste que no querías una relación seria conmigo. Ahora tengo muchos amigos y demasiadas ganas de divertirme...

28 de noviembre de 2010

Flatline

- Nunca creí que pudiera pasar algo así contigo -dice Vero subiéndose las bragas por debajo del vestido.
- ¿El qué? -pregunta Álvaro pagado de sí mismo- ¿Echar un polvo en mi casa?
- No -responde ella-, haber estado tanto tiempo colada por ti, para luego no sentir absolutamente nada...

15 de noviembre de 2010

Conversaciones de madrugada

Se despertó angustiada y con la almohada empapada de tanto llorar. Había tenido un sueño horrible, no podía comprender por qué su cerebro la torturaba de esa manera. Miró el reloj con forma de vaca que reposaba sobre su mesita. Las tres de la mañana. Demasiado tarde para llamar por teléfono, pero poco le importó.
Marcó la secuencia de números de memoria y esperó un tiempo que le pareció interminable.
-¿Qué quieres Irene? -preguntó una voz masculina muy adormilada al otro lado de la línea. Acababa de despertarle.
-Jose, ¿estás bien? -se apresuró a averiguar ella sorbiéndose la nariz-. Acabo de soñar que te morías.
Hubo un silencio.
-¿Y para eso me despiertas en mitad de la noche? -Jose estaba ahora muy irritado.
-Es que tenía que comprobar que estabas bien. Sino no me podría volver a dormir... -respondió Irene avergonzada.
-Pues me alegro de que ya se hayan despejado tus dudas -ironizó él-. Al menos ahora uno de los dos podrá volverse a dormir.

14 de noviembre de 2010

Las reglas del juego

Cruzó las piernas de manera sensual y dio una profunda calada a su cigarrillo. El filtro quedó marcado con la silueta roja de sus labios.
- Escalera de color -dijo expulsando lentamente el humo y dejando que flotase frente a ella como una neblina.
El chico se removió incómodo en su asiento.
- Katia, ¿podemos dejarlo ya? -preguntó implorando compasión.
- En el juego no hay clemencia para nadie -sentenció ella paseando la mirada por su cuerpo semidesnudo-. Ahora, págame lo que me debes.
Muerto de vergüenza, Alex se puso de pie y le entregó sus calzoncillos.

3 de noviembre de 2010

A las 00:30 en el Rapture

De un empujón Néstor abrió la puerta del local y arrastró a Brenda, fuertemente sujeta del brazo, hasta la calle.
- ¡Suéltame pedazo de bestia!- gritó Brenda intentando zafarse de él sin éxito.
- Lo haré cuando me expliques qué coño hacías colgada del cuello de ese tío -Néstor la miraba con una ira llameante que habría podido derretir todo el hielo de la Antártida.
- Yo no me colgaba de él, era él el que estaba agarrándome de la cintura -le corrigió altanera.
Néstor pegó una patada tan fuerte a una papelera, que dejó un abollón con la forma de su bota.
- ¡No me provoques, Brenda! Ya te he dicho más veces que no voy a soportar esta falta de respeto en nuestra relación.
- ¿Y qué vas a hacer? ¿Dejarme? -se burló ella sin considerar si quiera la posibilidad de aquello que acababa de decir.
Él entrecerró sus oscuros ojos hasta que sólo fueron una bonita medialuna negra.
- Tú misma lo has dicho, preciosa -respondió con una sonrisa amarga. Después le dio la espalda y se alejó calle abajo sin volver la vista atrás.

18 de octubre de 2010

Encuentro por sorpresa

Silvia tira el bolso en el suelo y se deja caer en el sofá.
-Sara, me lo he encontrado por la calle.
Sara levanta la vista del libro que está leyendo y pone cara de no entender nada.
-¡A Luis! ¡He visto a Luis! -exclama Silvia.
-Ah, ¿y qué te ha dicho? -pregunta cerrando la novela y centrando su atención en su compañera de piso.
-Nada, ¿te lo puedes creer? Le he saludado y ¡el muy imbécil me ha girado la cabeza! -Silvia enciende un cigarrillo y le da una profunda calada- Se supone que después de dejarlo habíamos quedado como amigos...
Sara se echa a reír escandalosamente.
-Bueno, ¿y qué esperabas? Eso es a lo que te expones cuando sales con niñatos.

17 de octubre de 2010

Redefinir nuestra relación

- Bueno, ¿qué te parece?- Irene mira a Eduardo a los ojos mientras bebe un sorbito de té.
- Es demasiado complicado -responde él ruborizándose.
- Tú eres un hombre, yo una mujer. Ninguno de los dos está comprometido. ¿Dónde está la complicación?
- No me refiero a eso. Lo que ocurre es que no estoy seguro -Eduardo comienza a revolver su café de manera compulsiva. Irene sabe que cuando hace esto es que está de los nervios.
- Entonces lo que pasa es que no te gusto... -insiste ella sin querer dar el tema por zanjado.
- Claro que me gustas. Pero tú y yo somos amigos.
- Entonces tendremos que redefinir nuestra relación.

15 de octubre de 2010

No finjas

-¡No me preguntes más por qué lo hice, ni yo misma lo sé! -grita Angélica.

-¿No sabes por qué has echado los tres años que llevamos juntos por la borda? -bufa Carlos con los puños apretados, luchando contra el impulso de abrir un boquete de un puñetazo en la pared.

-Por un buen polvo -contesta Angélica harta-. Pero delante de mí no finjas que te importa nuestra relación. Lo único que te duele es tu ego herido.

11 de octubre de 2010

A tientas bajo el edredón



A tientas bajo el edredón, en busca de algo que le demostrase que lo de anoche había sido real. Que no había sido otra vez su subconsciente riéndose de ella en la cara. Un rastro de calor humano la guió hasta el cuerpo vigoroso de Isaac. Se acercó hasta él atraída por su mágica fuerza gravitatoria y apoyó la cabeza sobre su pecho.

-Por fin estás despierta -le susurra él acariciándole los tirabuzones que se le forman cada mañana en el pelo-. No quería irme sin decirte adiós.

-¿Te vas?- pregunta Carmen sin saber contener su histerismo. Debía haberse imaginado que no podría retener a Isaac por mucho tiempo a su lado.

-Me voy a correr.

Por supuesto, un cuerpo como el suyo no se consigue quedándose por las mañanas en la cama. Aunque... -No te hace falta alejarte demasiado para sudar -le dice bajando la mano por sus fuertes abdominales.

Isaac la besa y se planta encima de ella.

¿Quién le iba a decir que podría retenerle a su lado después de todo?


Texto: María - Árbol de Luz
Fotografía: lady-eff

10 de octubre de 2010

En clase

Darío deja que el bolígrafo ruede inocentemente hasta el borde de la mesa y se precipite hasta el suelo. Después se agacha para recogerlo y observar las kilométricas piernas de Maite. Aún están doradas por el sol del verano y parecen tan suaves como el terciopelo. Cuánto daría por rozarlas con la punta de los dedos...

- Darío -le llama Maite.

Él se sobresalta y se golpea contra la esquina de la mesa al incorporarse. Ella le observa divertida.

- ¿Cuántas veces tendré que llevar minifalda para que me invites a salir?

Texto: María - Árbol de Luz
Fotografía: Yemmy

8 de octubre de 2010

¿Te sorprende?



- Te quiero -dice Ana apoyando teatralmente la punta de la barbilla sobre sus manos entrelazadas.

Carlos deja a medias el trago que le estaba dando a su cerveza y la mira con los ojos abiertos de par en par- ¿Que me quieres?

- ¿Te sorprende? -inquiere ella enarcando una ceja perfecta.

- No, ya sabía que me querías. Lo que me sorprende es que lo reconozcas -responde Carlos con una sonrisa pícara en la cara.


Texto: María - Árbol de Luz
Fotografía: Rashel ua

21 de septiembre de 2010

Su sonrisa más malévola


-Las tías sois tan previsibles... -dice Daniel con suficiencia-. Un poco de indiferencia por nuestra parte y os tenemos revoloteando a nuestro alrededor como moscas.
 
-Eso sólo ocurre con los arrogantes como tú -responde Marta luciendo su sonrisa más malévola-, ya que ninguna es capaz de soportaros lo suficiente como para quedarse para siempre a vuestro lado.

Texto: María - Árbol de Luz
Fotografía: Staiceyx

5 de septiembre de 2010

Una sonrisa demasiado confiada



-Gracias por acompañarme a casa -digo mientras mi mano busca algo dentro del bolso-. No me gusta regresar sola cuando es de noche.

-Ha sido un placer -respondes con una sonrisa demasiado confiada. Después intentas besarme.

-¿Qué haces? -te interrumpo, apartándome como puedo. Prácticamente estoy atrapada entre tu cuerpo y la pared.

-¡Me lo estabas pidiendo a gritos! -exclamas con el orgullo herido- ¡Llevas aquí plantada por lo menos diez minutos!

-Porque creo que he perdido las llaves.

-Ah...
Safe Creative #1009057243148

4 de julio de 2010

Un último vistazo

-Me voy -dijo ella vaciando su armario por completo en una bolsa de viaje.

-No lo hagas -le rogó colocando una mano sobre su brazo-, por favor.

-Juntos nos hacemos demasiado daño -afirmó intentando contener las lágrimas que ya comenzaban a aparecer en sus ojos. Con un rápido movimiento cerró la cremallera y salió de casa.

Azotó la bolsa contra el asiento trasero y arrancó el coche.
Cuando se giró para echar un último vistazo a su vida pasada, lo vio. En la ventana empañada él había escrito TE QUIERO.

Safe Creative #1008097006201